Sendero Junta de los Arroyos

El sendero que vamos a disfrutar es un recorrido tranquilo y sin mucha pendiente.

Discurre, inicialmente, cerca del arroyo de la Canalica que esta inmerso en abundante vegetación de ribera y que, al refrescarlo, hace más agradable el trayecto. Mas adelante, después de ascender ligeramente, bordeara una ladera desde la que obtendremos hermosas vistas del valle del arroyo anterior y de las cumbres y picos de las sierras cercanas. Desde algunos puntos podemos apreciar, incluso, el pueblo de Siles.

 

FUENTE DE LA ALMOTEJA

Viniendo de siles por la carretera JF-7012, y una vez que hemos pasado el área recreativa Peña del Olivar, veremos a la izquierda un sendero, que coincide con el sendero de pequeño recorrido PR-A 177. Caminamos casi un kilómetro por esta pista forestal entre un bosque de galería, llaneando junto al arroyo de la Canalica. Descendiendo suavemente, alcanzamos la ribera del arroyo. Hemos llegado al área recreativa Fuente de la Almoteja (ver 1 en el mapa), donde se inicia nuestro sendero. Aquí, entre otros equipamientos, hay mesas de piedra y una bonita fuente.

 

En las paredes de dicha fuente podemos observar, dependiendo de la época, una curiosidad botánica de esta sierra, la Grasilla (Pinguicula vallisneriifolia). Se trata de una planta rupícola (que crece en las paredes rocosas) y que, gracias a unas hojas pegajosas, es capaz de atrapar pequeños insectos de los que se obtienen minerales para poder sobrevivir. Se le puede considerar una autentica planta carnívora.

 

JUNTA DE LOS ARROYOS

Continuamos nuestro caminar y, en apenas cien metros, estamos en el punto que le da nombre al sendero la junta de los Arroyos 2 ;pues aquí se unen el arroyo de las Anchuricas y el arroyo de la Canalica. Tenemos delante un cruce de pistas, nosotros tomaremos el de la izquierda, que va subiendo en ligera pendiente.

En quinientos metros llegamos, tras unas revueltas del camino, a otro cruce 3 de donde parten otras sendas que suben la ladera, en el paraje de la Fuente de la Sabina. Nuestro sendero que continua por la izquierda.

Avanzamos entre densa vegetación otros cuatrocientos metros hasta que el bosque se abre 4 y es sustituido por olivares. Desde este punto podemos ver a nuestra derecha el cortijo del Rioral y a nuestra izquierda, a otro lado del valle, la Piedra del Agujero, que es el punto de referencia en los senderos de la zona. Durante el camino, los enebros destacan con sus tonos verdes azulados.

 

ENEBRO

El enebro, juniperus communis, es un arbusto de lento crecimiento y amplia distribución. Sus hojas, con forma de aguja y reunidas en espirales de tres son de color verde y presentan una única banda blanca en la cara exterior. Acabadas en ápice puntiagudo de cierta dureza.

Como curiosidad sobre este arbusto, en algunas zonas de España se le conoce como” Chinibro” y de el se extrae un aceite muy curativo. Para conseguirlo, se hacían astillas las partes centrales de los enebros ya secos, que guardaban mejor la resina, y mediante un arcaico alambique o marera hecho en el terreno, se obtenía un poco de ese aceite o miera. Dicen que se servía de repelente de serpientes, para que no entraran en los cortijos. También para curar heridas en el ganado, o incluso para curar las caries y la gota. A su vez, las bayas se utilizaban para las verrugas y en la elaboración de ginebras.

Otro uso peculiar era la fabricación de las bolas con la raíz del enebro para jugar a los bolos serranos. De este juego tradicional existen dos modalidades en a sierra; la de alta montaña y la de valle. Varias las reglas de una y otra, pero se basan en lo mismo: derribar y mandar o más lejos posible a los bolos denominados” mingos”. a día de hoy se hacen diversas competiciones en casi todos los pueblos de la sierra.

 

SILES AL FONDO

Este paisaje continúa algo mas de cien metros hasta que cruzamos un pequeño riachuelo en el que veremos una caseta de la construcción de agua 5.

Siguiendo con nuestro caminar, veremos que los pinos resineros abundan con su característica corteza rojiza. Al estar ahora en la ladera sur, notaremos como la vegetación es mas dura que a que vimos en el fondo del barranco que era mucho más rica y frondosa.

Las vistas a partir de aquí se van abriendo. Se llega a ver prácticamente la localidad de Siles al final del valle y también el Puntal de la Ajedrea con su garita de vigilancia de el Cerro Bucentaina, los pinos rodean los pequeños olivares y la extensión del paisaje es amplia.

Avanzamos los últimos trescientos metros del sendero hasta llegar al final del mismo 6 en las cercanías del cortijo del Batán, donde todos los montes antes descritos, ofrecen mejores vistas. A nuestra izquierda quedan los olivares y a nuestra derecha el bosque.

 

DATOS DEL SENDERO

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